martes, agosto 29, 2006

Viaje al imperio de las ventanas cerradas

Ventanas Cerradas.jpgDebo comenzar diciendo que tengo una relación algo complicada con la poesía. Me gusta, pero soy exigente. Me he sobre todo concentrado en lectura de poetas ya establecidos, considerados como clásicos (antiguos o contemporáneos). Me gusta la poesía original, la que me dice algo, la que no me intenta convencer ni imponer nada. Por supuesto que no me gusta la poesía que hace el grueso de la población que se autodenomina poeta y que creen que hacer poesía es hacer malabares de palabras o escribir un texto, cortarlo a media línea y voilá, "escribí un poema".

Lo cual no quita que siempre ande "probando", buscando nuevos poetas que me emocionen y que estén haciendo cosas interesantes, intensas, locas, profundas, con sustancia. Por lo general me decepciono. Basta leer unas 4 líneas para saber si alguien es poeta (con todo el peso de la palabra), si es alguien que tiene fibra y a quien haya que seguirle la pista o si es un simple aficionado que jamás pasará de allí.

Pero a veces se lleva uno agradables sorpresas, y de pronto he descubierto a más de algún buen poeta, más de algún profundo poema y más de alguna buena colección de poesía. Que es el caso del que quiero hablar hoy.




Viaje al imperio de las ventanas cerradas es el segundo poemario publicado por Krisma Mancía, quien ganó con esta colección el I Premio de Poesía Joven La Garúa, en la categoría de autores hispanoamericanos. El concurso es organizado por La Garúa de Barcelona.

El poemario me impresionó agradablemente y me enganchó de inmediato. Me gustó (como me gustan, cuando están bien hechos), los poemarios que tienen una secuencia entre sus poemas, cuando los mismos son como escenas, capítulos de una historia, ambientaciones, detalles, micros y macros de emociones, imágenes y situaciones. Mancía utiliza como motivo literario a la Ofelia shakespereana para amarrar con ese hilo los poco más de 30 poemas de este Viaje.



Frente al mar

soy una extranjera en la ciudad prometida

con las maletas llenas de cangrejos disecados

pero en el Imperio de las Ventanas Cerradas

todo es áspero

y al salir a la calle cierro la puerta con doble llave

y trato de olvidar

a la sirena atrapada en la tubería del baño



y soy nostalgia

cuando me entrego sin dolor al abismo rutinario de las esquinas



y soy nostalgia

al cumplir con mi tarea de ser buena ciudadana.



Resulta agradable que no se utilice la frase fácil ni los juegos vacíos de palabras. Los poemas de Mancía tienen sustancia, un peso que se siente más allá de las palabras (y que es lo que, finalmente, distingue a poetas de aficionados). Sorprende también el contraste entre la madurez de estos poemas y la juventud de la autora, que no llega a los 30 años de edad.

Mancía interroga a Ofelia en sus poemas, habla con ella, le cuenta secretos, melancolías, intimidades, se vuelve Ofelia, se desdobla en ella, y finalmente pensamos que quizás ambas son la misma o que hay un intruso, un tercer personaje metido en los versos como un mirón, alguien que roba secretos, acaso el lector, acaso fantasmas cuya forma nunca conoceremos.

Una lectura recomendable para los exigentes buscadores de poesía.

sábado, agosto 26, 2006

¿Con qué puedo retenerte?

A Beatriz Bibiloni Webster de Bullrich





¿Con qué puedo retenerte?

Te ofrezco magras calles, ocasos desesperados, la luna

de los corroídos suburbios.

Te ofrezco la amargura de un hombre que ha mirado

largamente a la luna solitaria.

Te ofrezco mis antepasados, mis muertos, los fantasmas

que hombres vivientes han honrado en mármol:

el padre de mi padre muerto en la frontera

de Buenos Aires, dos balas a través de sus pulmones,

barbado y muerto, envuelto por sus soldados

en el cuero de una vaca; el abuelo de mi madre

-con tan solo venticuatro años- encabezando

una carga de trescientos hombres en el Perú, ahora

espectros en desvanecidos caballos.

Te ofrezco cualquier agudeza que puedan contener

mis libros, cualquier hombradía o humor en mi vida.

Te ofrezco la lealtad de un hombre que nunca ha sido leal.

Te ofrezco ese meollo de mí mismo que he salvado,

de alguna manera: el corazón central que no

comercia con palabras, no trafica con sueños,

y está intocado por el tiempo, por la alegría,

por las adversidades.

Te ofrezco la memoria de una rosa amarilla vista

en el ocaso, años antes de que hubieras nacido.

Te ofrezco explicaciones de ti misma, teorías sobre ti misma,

auténticas y sorprendentes noticias de ti misma.

Te puedo dar mi soledad, mi oscuridad, el hambre

de mi corazón; trato de sobornarte con

la incetidumbre, con el peligro, con la derrota.



De El otro, el mismo

Traducción de Roberto Fernández Retamar



JORGE LUIS BORGES




En los días en que estuve sin computadora (y por ende, desconectada), se me metió entre ceja y ceja leer este poema que no tengo en versión impresa y que tuve que buscar en internet.

Ojalá doña María Kodama no me demande por reproducirlo. Parte de las noticias literarias más movidas de los días recientes ha sido la negativa de Kodama a publicar la obra completa de Borges en francés y todos los dimes y diretes nacidos a partir de ello. Una nota bastante completa sobre el asunto pueden encontrarla en Piel de Leopardo.

Y para completar el asunto, va la versión en inglés del poema, que fue la original que escribió Borges y que luego muchos se dieron a traducir (algún día deberé intentar, como ejercicio, mi versión):



What can I hold you with?

I offer you lean streets, desperate sunsets, the

moon of the ragged suburbs.

I offer you the bitterness of a man who has

looked long and long at the lonely moon.

I offer you my ancestors, my dead men, the

ghosts that living men have honoured in marble:

my father's father killed in the frontier of

Buenos Aires, two bullets through his lungs,

bearded and dead, wrapped by his soldiers

in the hide of a cow; my mother's grandfather

-just twentyfour- heading a charge

of three hundred men in Peru, now ghosts on

vanished horses.

I offer you whatever insight my books may

hold, whatever manliness or humour my life.

I offer you the loyalty of a man who has never

been loyal.

I offer you that kernel of myself that I have

saved, somehow --the central heart that deals

not in words, traffics not with dreams, and is

untouched by time, by joy, by adversities.

I offer you the memory of a yellow rose seen at

sunset, years before you were born.

I offer you explanations of yourself, theories about

yourself, authentic and surprising news of your-

self.

I can give you my loneliness, my darkness, the

hunger of my heart; I am trying to bribe you

with uncertainty, with danger, with defeat.

domingo, junio 18, 2006

Déjà vu

dejavu.jpgUna de las obsesiones del ser humano es sin duda la de volver atrás en el tiempo. ¿Qué haríamos si tuviéramos esa capacidad? El tema ha sido recurrente en el cine y la literatura. En algunas propuestas, la idea de los viajeros en el tiempo es la de investigar o conocer el pasado. En otras el viaje ocurre por circunstancias incontrolables y la obsesión, luego de estar atrapados en otras épocas y países, es volver al “comfort zone” del conocido presente. Y en otras ocasiones, la idea es volver al pasado para enmendar errores o impedir tragedias.

Es en esta última línea que se basa el argumento de Déjà Vu, de Tony Scott y protagonizada por Denzel Washington, sobre quien el tiempo parece pasar de manera benévola (lo digo porque en la misma aparece Val Kilmer, quien luego de pasar por galán de cine está ahora algo desmejorado).

El título y la propaganda de la película sugieren algo bastante errado. No puedo más que parafrasear la propaganda del trailer para decir lo que es un déjà vu: la sensación de ya haber estado antes en otro lugar o de estar viviendo una circunstancia por segunda vez. Algunas veces la sensación es tan fuerte que uno sabe lo que ocurrirá a continuación. Es algo así como “recordar el futuro”. Los científicos creen que se trata estrictamente de una anomalía de la memoria debido a que, aunque existe una sensación de familiaridad en una situación, no logra ubicarse con exactitud el recuerdo.




Aunque es un fenómeno común, el déjà vu puede relacionarse con estados de ansiedad, esquizofrenia y epilepsia. Por supuesto que hay toda otra gama de explicaciones que van desde la relación de estos fenómenos con los sueños, premoniciones, vidas pasadas o con la idea del eterno retorno (que supone que vivimos la misma vida una y otra vez de manera idéntica hasta el infinito).

Por ello es que el título de la película resulta errado y apela a un fenómeno que nos ha pasado a muchos, para llamar la atención de los espectadores, un truco de mercadeo totalmente innecesario pues la película tiene una historia con planteamientos que la hacen muy interesante. Lo que en realidad ocurre en la película es algo más cercano a la ciencia ficción y muy alejado de fenómenos neurológicos o mentales. Un ferry explota en Nueva Orleáns matando a 543 personas. En el transcurso de la investigación, el agente Carlin se obsesiona con el cadáver de una muchacha, Claire, que muere minutos antes de la explosión y que puede ser la clave para encontrar al hechor del atentado.

Carlin, interpretado por Washington, es incorporado a una unidad especial que utiliza para sus investigaciones un complejo sistema que permite ver el pasado hasta 4 días y medio atrás, como si hubiera cámaras vigilantes instaladas en todas partes. La idea es bastante jalada de los pelos, pero la verdad es que se torna interesante, pues el cuestionamiento sobre el tiempo es fascinante: ¿el tiempo camina hacia adelante, de principio a fin? ¿Podría “doblarse” el tiempo para poder “verlo”? ¿Podrían mandarse mensajes al pasado para advertir sobre peligros y salvar a alguien de, digamos, un atentado? ¿Qué pasaría con el presente si alteráramos algo del pasado?

Muchas cuestiones éticas son planteadas acá. Los detectives únicamente quieren observar todo lo ocurrido para establecer quién fue el culpable. Eso implica vigilancia 24 horas sobre Claire, incluso cuando se baña. Pero después de varias horas de revisar “el pasado”, Carlin plantea intervenir en el pasado para evitar la tragedia, porque según dice “estoy acostumbrado a detener a los delincuentes luego de cometer sus crímenes, quiero por una vez capturar a uno antes de cometerlo”.

La historia combina muy bien secuencias de acción con suspenso y en cierto momento pasado y presente ocurren paralelos gracias a un casco especial que le permite a Carlin descubrir el escondite del sujeto que ejecutó el atentado. Esta persecución es sin duda una de las mejores escenas de la película.

Es inevitable salir del cine reflexionando sobre lo que haríamos si tuviéramos acceso a este tipo de tecnología, a qué rincones del pasado volveríamos si se pudiera, ¿cambiaríamos algo? ¿Qué? ¿Por qué? ¿Y cuáles serían las consecuencias de ello, cómo se modificaría mi vida, mi personalidad y la vida de otros a partir de ello? Jjjmmm...

Película

domingo, abril 09, 2006

Muere Lizandro Chávez Alfaro

Hoy domingo en la madrugada falleció el escritor Lizandro Chávez Alfaro, sin duda uno de los narradores más importantes de Nicaragua. Con su libro de cuentos Los Monos de San Telmo, ganó en 1963 el premio Casa de las Américas, aunque la importancia del libro no está en el premio, sino en sus historias. El libro se convitió en una de las piedras angulares de la narrativa nicaragüense (y me atrevo a decir que de la centroamericana, aunque por las injusticias literarias que rigen en el istmo, su obra no haya sido lo suficientemente difundida ni conocida). Sus cuentos lograron resumir la situación de marginalidad y la ambigua relación con los Estados Unidos que siempre ha mantenido nuestro franja de territorio. En 1969 sería finalista del premio Seix Barral con su novela Trágame Tierra.

No recuerdo cuándo exactamente conocí a Lizandro. Pero cuando anunció que daría una taller de narrativa en la UCA de Managua, no dudé en apuntarme. Debe haber sido en 1991, en que un reducido grupo de 6 o 7 personas (entre ellos la pintora María Gallo), nos reunimos con Lizandro una vez por semana para compartir nuestros cuentos y realizar un proyecto de novela. A él le debo, sin duda, parte de mis lecturas y aprendizajes en este mundo de la escritura. Y quizás por eso es tan difícil poder hablar de él en este momento.

Sus honras fúnebres serán mañana lunes, en Managua.

miércoles, abril 05, 2006

El síndrome "Código DaVinci"

.

Estoy desconcertada luego de leer un artículo en El Cultural de España, llamado "Genuino sabor americano". En el artículo, varios editores dicen "haber vuelto al tipo de edición de antes", en que se aconsejaba a los autores sobre cambios y cortes en sus novelas. Lo lamentable es que esto no es realmente con el fin de mejorar un libro que puede estar medio cojo en algunas páginas, sino estrictamente en la retorcida obsesión de buscar un bestseller, y hoy en día, tanto peor, lo que los editores buscan es a un autor primerizo en el cual invertir y que logre las monstruosas cantidades vendidas por El Código DaVinci de Dan Brown.

Si el artículo se llama "Genuino sabor americano", es porque los editores consultados argumentan que así trabajan los editores de los USA, otorgando sustanciosos adelantos monetarios sobre la próxima novela de un autor que "ha pegado" a nivel de ventas y supuestamente, leyendo la obra y trabajando hombro a hombro con el autor para (según ellos) mejorarla.



Yo tengo algo de problemas con esa intervención de los editores en algún libro. No me parece mal si el editor es un ilustrado en literatura, un buen lector, un conocedor, ojalá un buen escritor él mismo, y me haga observaciones pertinentes en referencia a eventuales fallas que pueda tener un libro. Si en la página 25 se dijo que el hombre salió por la puerta de la cocina, pero en la página 76 resulta que para describir la misma escena, el hombre salió por la puerta principal, es obvio que hay que corregir esas inconsistencias. O si hay una parte del texto que por algún motivo resulta largo o reitera la misma idea demasiado, cortar un par de páginas o párrafos tendrá que tomarse en consideración. Lo malo es que por lo general, muchos de los editores hoy en día son expertos en cualquier cosa, menos en literatura (varios de ellos no leen libros, me consta).

Pero por otro lado, me pregunto por qué un editor acepta publicar un libro, para luego machetearlo, cambiar el título, cambiar el nombre de algún personaje u otro tipo de cambios que de algún modo tocan e inciden en la idea inicial del autor y en su proceso creativo. Eso es un poco como los que compran una casa y botan todas sus paredes para volverla a construir.

Está más que claro. Las editoriales están cada día más lejos de la literatura y más cerca de gerentes de ventas, tablas numéricas dolarizadas, proyecciones de ventas y esas cosas tan, pero tan ajenas a la esencia del oficio del escritor. Intervenir tanto en la obra de un autor me parece, por una parte, irrespetarlo y por otra, un desconocimiento de los procesos creativos. Hay algunos libros que están armados de tal manera que cambiar una escena o modificar algún personaje, significa tocar el resto de capítulos o personajes o escenas. Me suena esa actitud un poco a "niño, hiciste mal la tarea, hay que volverla a hacer completa". De lo cual tampoco hay que sorprenderse: la relación entre escritores y editores hoy en día es bastante perversa. Muchos editores tratan a los escritores como si les estuvieran haciendo un inmenso favor al publicarles y los tratan como empleadillos de octava, que deberían estar agradecidos y besar por siempre manos, pies y otras partes del cuerpo del editor que no mencionaré.

Lo crítico es que los que comienzan a escribir, los jóvenes que ahora comienzan a interesarse en literatura y que juguetean con la idea de ser escritores, no están pensando en contar historias, en experimentar con lenguaje o estructuras, en escribir de madrugada, de noche y en cualquier momento que se pueda. Quieren ser un Dan Brown. Quieren ganarse un gran premio. Quieren salir en el periódico y hacer giras de autor. Quieren escribir un libro rápido, fácil, y que venda millones, hacer fortuna fácil, codearse con "los grandes". Quieren o querrán ser "escritores famosos" pero no "hacer literatura". Que son dos cosas supremamente diferentes.

Por lo menos los editores españoles tienen su juego bien claro puesto cartas arriba sobre la mesa. Mientras tanto, en otro lugar del bosque, se espera el veredicto del juicio por supuesto hurto de ideas de Dan Brown a los autores de otro libro que plantea que Jesús y la Magdalena se casaron y tuvieron descendencia. Un juicio propagandístico, a mi modo de ver, porque el libro de los ofendidos está publicado en la misma editorial, no ha tenido nada de fortuna comercial (ahora, claro, la tendrá) y porque, aunque no conozco al dedillo los intrínculis del juicio, el planteamiento de los demandantes me parece absurdo. O sea, no base una novela en las ideas de Freud, de Darwin, de Nietzche ni de nadie. Vaya a ser los herederos lo demanden, por copión.


.

martes, marzo 21, 2006

El día que dejé de escribir cuento

.

Hubo una época en que me dio por escribir cuentos. Muchos cuentos. Largos, cortos, complicados, sencillos, lineales, experimentales. Probé de todo. Fue como un gran campo de experimentación y juego. Fue también una etapa que me sirvió de transición de un silencio de escritura que había durado algunos años debido al trabajo de 8 a 5 que me había exprimido el seso, el tiempo, la energía y la imaginación.

Esa época, que habrá sido por ahí entre el 90 y el 94, fue prolífica en muchos sentidos. Escribir cuento me llevó a sentarme a trabajar novelas que andaba en la mente desde hacía rato. Y también pinté mucho.

Pero en algún momento, cuando quise retomar la escritura de cuentos me di cuenta de algo. Primero se manifestó como que escribir cuentos "ya no tenía gracia". Y ya no tenía gracia porque... había encontrado algo así como una fórmula para escribirlos.

Si explicara la fórmula no sería muy entendible. Quizás no era en realidad una fórmula. El proceso era más rítmico y de sonido que de procesos o pasos. Cuando escribía cuento, había comenzado a ponerle palabras a un sonsonete interno, a un ritmo, a una melodía. Ya no me interesaba mucho el contenido, los personajes, el escenario. Me interesaba estrictamente ponerle palabras a una melodía, algo así como llenar una plantilla. Era un proceso automático que me tomó un rato advertir. Pero cuando me di cuenta, paré. Y no volví a escribir cuentos desde entonces. No me parecía motivador ni retador ni satisfactorio ni sorprendente. Dejé de escribir cuentos y pensé que algún día los retomaría. Que quizás necesitaba "un descanso" del género y tener nuevas ideas.


Han pasado años desde entonces. Años en los que he escrito escasos cuentos, quizás 2 o 3. Comencé varios en el 2000, durante mis becas, pero nunca los terminé. Esos cuentos descansan dentro de una carpeta en mi computadora llamada "stand-by". Un stand-by que lleva casi 6 años.

No quiero decir que nunca más voy a escribir cuentos. Uno nunca debe decir nunca. A veces se me ocurre alguna historia, y tomo nota en un mi cuadernito destinado para esas "grandes ideas". Y pienso que quizás me siente a escribir pronto un cuento. Pero no ocurre.

En lo personal, no me gusta imponer ni forzar la escritura. Eso se nota en el resultado final. Al igual que se nota cuando uno escribe sin pasión, de automático. El texto captura y transmite el estado de ánimo del escritor, y si se escribe con tedio, por obligación, con fastidio, eso es lo que captará el lector. Por lo demás, el tiempo me ha enseñado que uno escribe una historia en particular cuando está listo para escribirla (ni antes, ni después).

Recordé todo esto el fin de semana, mientras tomaba notas y examinaba apuntes de cosas que quiero escribir. Y me dije que ya vendrán los cuentos, cuando tengan que venir, si es que van a regresar, porque siempre he pensado también que los textos tienen vida propia, que son como animalitos a los que tenemos que ir llamando y ganando su confianza de poquito a poco para que convivan con nosotros. Cuidado con espantarlos porque si no, puede que no vuelvan.

¿Y el trabajo, la disciplina del escritor? Está ahí, en eso, en ganarse día a día la confianza del texto, de sus personajes, en conocerlos, en saber cómo "amansarlos" y en cómo hacerlos cobrar vida, atraparlos en la jaula de las palabras. Y alimentarlos en esa jaula, hacerlos que engorden, que se pongan bonitos... o que se mueran del empacho. Pero todo eso, es otra historia.


.

lunes, marzo 20, 2006

Album de fotos

.

Los invito a mi álbum de fotos de Flickr, que también fue reubicado. La nueva dirección es: http://www.flickr.com/photos/jacintaescudos/. También pueden acceder a él mediante el banner de la izquierda, haciendo click en cualquiera de las fotos.


.

viernes, marzo 17, 2006

San José, Capital Iberoamericana de la Cultura

.

Este año, San José ha sido seleccionada como Capital Iberoamericana de la Cultura. Aunque ha pasado algo desapercibido el significado del mismo, hay expectativas de que este año la actividad cultural en la ciudad sea más agitada que de costumbre.

Una de las primeras actividades en este sentido fue el Papaya Fest, una serie de conciertos de diferentes géneros de música que tuvieron representación de grupos de toda Centro América... o bueno, casi toda, porque fue notable la ausencia de grupos de Guatemala y El Salvador. Hace pocas semanas fue el festival Transitarte.

Y este fin de semana comienza una de las actividades más esperadas por los ticos, el X Festival Internacional de las Artes. Teatro, música, danza, cine, circo, toda una serie de espectáculos que involucrarán la participación de unos 850 artistas nacionales y extranjeros. En la página del festival puede descargarse la programación de las actividades de los 10 días que durará el mismo.


.

viernes, marzo 10, 2006

Poema en forma de pájaro

.

poemaenformadepajaro.jpg


Homenaje a Jorge Eduardo Eielson, peruano (1924-2006).

(Quien desee ser parte de este homenaje, a raíz de la muerte del poeta Eielson, puede reproducir este poema en su blog y enviar una notificación a poesiaenformadepajaro@gmail.com).


.

domingo, marzo 05, 2006

Norman Mailer, Legión de Honor

.

Norman Mailer, Legión de Honor: ha pasado algo desapercibida la noticia de que el escritor Norman Mailer ha recibido la más alta distinción francesa el pasado viernes, la Legión de Honor. La nota en inglés aquí.




.

Moleskine vuelve

Moleskine vuelve: clap, clap, clap: Celebro con gusto la decisión del escritor peruano Iván Thays de retomar su excelente blog literario Moleskine. Los motivos del cierre y del cambio de decisión se explican acá: http://notasmoleskine.blogspot.com/2006/03/vuelve-moleskine.html

sábado, marzo 04, 2006

Solicitud

.

Solicitud: Les agradecería a todos los que tienen colocado un link desde sus blogs o páginas web a Jacintario, que no se les olvide hacer la actualización hacia la nueva dirección.




.

And the Oscar goes to...

black_tuxedo.jpg



Este domingo se celebrará la 78ava. entrega anual de los Oscar de la Academia. Considero que este año ha sido un muy buen año para el cine (y por ende, para los espectadores), en muchos sentidos. Hemos visto realmente muy buenas cosas y además, cine diferente, independiente, que toca temas sociales y políticos con gran calidad. Y lo asombroso ha sido que varias de dichas películas han sido nominadas.

¿Cualés son mis favoritas?




No puedo hacer apuestas ni predicciones pues hay varias de las películas nominadas que todavía no son presentadas en estas latitudes. Entre ellas Capote y Good night and good luck. De las actrices nominadas sólo he visto a una, Reese Whiterspoon. Y la verdad, yo no le daría el Oscar.


Pero veamos: creo que como película del año estarían dos, Munich y Brokeback Mountain. (Le pueden dar a uno mejor director y a otro mejor película y estaré conforme).

Mejor actor se lo daría a Heath Ledger, aunque por las extras que he visto de Capote, Philip Seymour Hoffman parece estar extraordinario en su papel. Mejor actriz, como digo, ni puedo opinar, pues no he visto a ninguna de las otras nominadas. Actor de reparto, se lo daría a George Clooney. Actriz de reparto, a cualquiera menos a Rachel Weisz.

Aunque no está nominada en dicha categoría, yo le daría mejor cinematografía a The Constant Gardener. Mejor edición para Crash.


Y si nos pudiéramos inventar categorías, le daría mejor película infantil a Charlie and the Chocolate Factory y mejor película musical a Walk the line. Le daría no sé qué premio a Johnny Depp por su papel de Willy Wonka y le daría algo así como mejor película de vanguardia a Broken Flowers de Jim Jarmush. También le daría algo a No way home, el minucioso y extenso documental-entrevista que hizo Martin Scorsese sobre Bob Dylan.

Antes de la entrega iré rapidito el fin de semana a ver Memoirs of a Geisha y The March of the Penguins, ésta última nominada como mejor documental. Pero en todo caso, como digo, este año los ganadores fuimos los espectadores, homenajeados con buen cine y excelentes actuaciones.

lunes, febrero 06, 2006

El Código DaVinci


Hay libros que para mí entran en la categoría de "no lo voy a leer a menos que alguien me lo preste o me lo regale". Y ni aún eso es garantía. Pero tenía un auténtico interés por leer El Código DaVinci de Dan Brown, sobre todo por el fenómeno que se ha suscitado alrededor de él. Programas de televisión en Discovery Channel, Infinito, National Geographic, CNN, todos intentando ampliar la información planteada en el libro. Tours hacia Europa con el objetivo de ir a los lugares que menciona el libro. Una avalancha de publicaciones, algunas mejores y otras peores, con toda la información relacionada con el libro. Y por supuesto, otra avalancha de libros, sobre todo novelas, que tratan de retomar el estilo, el formato, el tema. DaVinci, María Magdalena, la descendencia de Jesús, el Santo Grial como más directos y obvios, pero también otros libros donde alguien busca un código o un documento u otros misterios. Por supuesto, habrá una película (y hasta se tardaron para hacerla), con super estrellas en los roles estelares (Tom Hanks, Audrey Taoutou, entre otros). El día que se estrenó el trailer de la película en internet, no sé cuántos millones de personas lo vieron. No. No exagero: fueron millones en un sólo día. Y ya no digamos los millones y millones de copias vendidas del libro en todos los idiomas imaginables. Y las millones más que se seguirán vendiendo porque van a sacar la edición de bolsillo super-barata para que nadie en este planeta se pierda la maravillosa oportunidad de leerlo. ¿Qué tiene ese libro que ha movido a millones no sólo a leerlo, sino a apasionarse por su historia?

Una amiga, fan del libro, me prestó su versión de lujo: pasta dura, ilustrada, en papel satinado (muy útil la versión ilustrada para ver algunos detalles que se mencionan). Y leí.
Contrario a las masas, no me enganchó. No lo leí en dos días. Me tardé como un mes. Y las últimas 50 páginas, francamente confieso que las leí por encima porque ya no aguantaba más. Pero el problema es mío, claro. Es un problema que me pasa mucho últimamente cuando leo. No puedo dejar a la escritora fuera de la lectura. Algo que me enseñó este libro, con toda y muy clara obviedad, es cuándo un libro es bueno y cuando no. Concluí que un libro es bueno cuando me hace olvidar a la escritora, cuando me abstrae del mundo real y me lleva a creer en lo increíble, sin fijarme en la redacción, en los puntos y comas, en los adjetivos, en la estructura. Cuando me sumerjo en la historia como una nadador en aguas claras que le permiten ver el fondo y descubre mundos maravillosos, nuevos, aterradores, increíbles.
El libro de Brown es malo, a nivel "literario" (porque realmente es impropio calificar esto de literatura), porque están expuestos todos los mecanismos y las trampas que un escritor puede utilizar. Y también todos sus errores, lugares comunes, incongruencias e inconsistencias. Son tan obvias que cualquier lector inteligente las podrá ver desde la primera página (el uso innecesario de puntos suspensivos a cada rato, como para dejar un pensamiento sugerido o el uso de cursivas dizque para confiarnos los pensamientos de los personajes). Si el Sr. Brown hubiera quitado esas frases en cursiva... si no hubiera puesto tanto.... punto.... suspensivo.... toda historia puede resultar una gran novela si se cuenta bien.
No les voy a contar el argumento porque de todos modos ya en Mayo (creo) sale la película y de seguro va a estar más emocionante que el libro. Pero en poquísimas palabras, y para que se entienda parte del bululú, es que supuestamente el Santo Grial es María Magdalena (y no la copa en la que se sirvió el vino la noche de la Última Cena) y que existe una sociedad secreta llamada Priorato de Sión que guarda estos secretos que el Opus Dei quiere usurpar para garantizar el reinado de la religión con sus dogmas intocables, como la virginidad de Jesús, y que DaVinci era miembro de dicho Priorato y que en su obra hay claves ocultas para descrifrar algunos secretos y que hay dos personas, hombre y mujer que por supuesto terminarán en miau miau, que están buscando dichas claves pero encuentran algunos cadáveres y también hay persecuciones y policías y largas, demasiado largas peroratas explicativas para que el lector (y no la chamaca del cuento) entiendan de qué va todo lo que el autor quiere decir.
Un libro que puede leer en un avión, mientras está tratando de olvidarse de que éste puede derrumbarse en medio del océano o explotar por alguna bomba, o que puede leer en un aeropuerto porque el avión se ha atrasado unas 8 horas porque hay mal tiempo en algún lado o situaciones semejantes. No tema: todas sus preciadas neuronas quedarán intactas, no hay desgaste cerebral alguno.
Después de leer el libro pienso:
1.-Puedo comprender de algún modo la fascinación masiva por el libro. Entre los temas religiosos, espirituales, esotéricos (este libro es cualquier cosa, menos un libro esotérico, aunque así se empeñen en venderlo), el tema de Jesús y María Magdalena revuelve expectativas y especulaciones interminables y hasta fantásticas. También la búsqueda del Grial ha estimulado la imaginación de muchos. Y digo esto porque cuando la gente llega a Europa en estos tours del Código DaVinci, la gente cree que va a encontrar algo o que está ante una verdad absoluta. A fin de cuentas, se supone que estamos ante una novela de ficción y no ante un documento con pruebas verificables.
2.-Hay un daño que quedará como consecuencia de este fenomenal éxito. Absolutamente nadie que quiera volver a escribir una novela con códigos, Jesús o María Magdalena, el Grial y demás temas comprendidos será tomado como inocente y dirán que quiso repetir el libro de Brown.

¿Hay una fórmula para un bestseller? Obviamente no. Hay libros mal escritos que cautivan a las muchedumbres. Hay libros excelentes de los cuales a veces ni nos enteramos. Así de desbalanceado es el mundo editorial, y el mundo literario.
Y mientras usted leyó esto, Dan Brown ha ido muerto de la dicha a depositar otro cheque millonario en su cuenta bancaria... ah, que suerte tan incomprensible la de algunos.

viernes, diciembre 09, 2005

El sueño de la sopa de tarántulas

Sueño que camino con una mujer que no conozco en una especie de hotel o centro comercial. Una mujer daba clases de cocina a un grupo y habían platos para degustación. Nos acercamos con mi acompañante a probar uno. Tomé una sopa. Dentro de la sopa había tarántulas. Probé una, sin asco ni miedo, como la cosa más normal.Luego me fui caminando hacia una pared donde había unos árboles. Alguien me dijo o supe, no sé, que esos árboles estaban puestos allí para criar a las tarántulas que se usaban para las sopas. Y ellas caminaban por los troncos y las ramas de los árboles.

jueves, diciembre 08, 2005

Imagine


You may say I'm a dreamer,
but I'm not the only one...

John Lennon
(9 Oct. 1940 - 8 Dic. 1980)


Powered by Castpost

martes, diciembre 06, 2005

Otro Road-Movie


Sábado, 1:15 p.m.
Una culebra café trata de cruzar la calle. El asfalto arde.
El taxista trata de pasarle encima pero por suerte no lo logra. Odio a la gente que lo único que sabe hacer con los animales es matarlos.
Anderson, mi taxista de siempre, no llegó a la frontera. Así es que he tenido que irme hasta San Juan del Sur con este tipo grosero, tosco y bruto, que apenas habla, y que cuando abre la boca es para quejarse de lo mal que está la carretera, de que no hay clientes y que ya se va para su casa porque no hay trabajo.

1.25 p.m.
Un caballo quiere cruzar la carretera. Se para al borde del asfalto. El taxista pita. Al escuchar la bocina, el caballo ladea su cabeza. Entonces puede verse su ojo izquierdo, gris, muerto.
-Un caballo tuerto -dice el taxista cavernícola.

2, 3, 4 p.m., etc.
Almuerzo, me acuesto a la siesta, pienso levantarme a las 4 para ir a la playa un rato pero duermo hasta las 5 y media, agotada por un cansancio acumulado.
Trato de leer algo, pero me duele la cabeza. Veo una película en la tele, Birth, ésa en la que Nicole Kidman sale con un espantoso corte de pelo y cree que un niño es su esposo reencarnado, pero la película es floja y no ahonda en el asunto de la reencarnación y al final no se entiende por qué o si o qué onda con el niño y me duermo temprano o trato, porque los restaurantes de la playa tienen algo de música y se oyen cohetes pero puede más el cansancio y cierro mis ojos al silencio del sueño.

Domingo
Desayuno. Un gringo viejo y gordo me quiere sacar plática. Me hago la que no hablo inglés. Mis desayunos son sagrados, sorry.
Termina hablando con una tica y una italiana que tienen casas en San Juan del Sur y Alajuela y las están vendiendo o algo así. Hay partes de la plática inevitables de escuchar porque hablan a gritos, como si estuvieran sordos todos.
Me voy a la playa.

Camino. Camino mucho. Y pienso. En todo. O en nada.
Me asombra el mar. Siempre igual, pero siempre diferente. La marea en otra intensidad, en otros colores. El sol en otra posición. La luz, las sombras. Las nubes como inmensos animales de algodón que pueden aplastarte en cualquier momento.
Un grupo de nubes oscuras. Y cae lluvia. Y si te salís de la franja de las nubes, ya no llueve.
Camino hasta el final de la bahía. Hasta las piedras, al borde del cerro. Las piedras son inmensas. Hay un silencio, una vibración diferente en ese lugar.
Pero las piedras no están muertas. Tienen agujeros y adentro, hay vida. Caracoles, cangrejitos, animales cuyos nombres desconozco. Y sonidos. Crujidos. Pienso que es agua que cae sobre la playa, pero no. Quizás los animalitos dentro de las piedras hacen ese crujir. No sé.
Observo. Toco. Busco. Descubro. Escucho. Huelo.
Palpo a través de mis pies descalzos las texturas de las piedras, del agua más helada encharcada en algunos huecos, de la arena, en un tono café, de las piedras sueltas, de los caracolitos.
Las piedras tienen vida, estoy segura.

Tomo el sol. Dejo pasar el tiempo. Dejo pasar los pensamientos. No quiero pensar en nada.
Lejos, todo lejos, muy lejos de mí.
Y se intensifica (como en cada viaje a alguna playa), ese viejo sueño mío de vivir junto al mar. Como logró hacer la querida Cayetana.

Duermo la siesta.
Almuerzo tarde.
El tiempo es eterno.
Nada es importante.
Eso es lo que me gusta del mar.
Todo está lejos, nada es urgente.
Nada existe.
Sólo el mar y el silencio.

La playa está llena domingo en la tarde.
Un grupo de muchachos juega a la pelota.
Una mujer le enseña trucos a un perrito negro.
Una pareja pasea con su bebé y su perro.
Una muchacha sola toma su tabla de surf e intenta, en vano, montar un ola en una playa que está mansa, muy mansa.
El crucero que estaba ayer en la mañana anclado mar afuera se ha ido.
Pocas lanchas en la bahía.
De algún lugar se escucha El Triste, de cuando José José todavía tenía voz: que triste dicen todos que estoy/que siempre estoy hablando de ti/no saben que pensando en tu amor/en tu amor/he podido ayudarme a vivir.
Y luego, Hoy tengo ganas de ti, del recién fallecido Miguel Gallardo.
Y pienso en Alguien.

Trato de llamar a Anderson por teléfono. Inútil. No hay salida para celulares en la recepción de mi hotelito. El público de afuera es sólo con tarjeta y no acepta monedas.
Veo The day after, o algo así, la película de las tormentas gigantescas que inauguran la nueva era de hielo en el planeta y todos los gringos cruzan el Río Grande para entrar ilegalmente a México, jaja.

El regreso
... así es que decido salir temprano y desayunar en Peñas Blancas porque tengo que buscar un taxi que me lleve hasta allá, y en el justo, exacto preciso momento en que pongo mis pies en la calle, pasa un carro y es Anderson. Sorpresa.
Él está por "casualidad" en San Juan del Sur pues han entrado un par de cruceros y quiere ver si logra algún cliente, pero tardarán un rato en bajar los turistas, así es que me lleva hasta la frontera. Me sorprendo de la admirable sincronización que ocurre en la vida a veces: si yo hubiera salido diez minutos antes o después, si él hubiera doblado en una calle antes, no nos hubiéramos visto.

El paso está tan lleno como el día que vine. Los nicas viajan en esta época a Costa Rica para cortar café y viajan por cientos. Y también viajan por cientos de regreso a Nicaragua, cargados de maletas y bultos, por las vacaciones de fin de año, por la Purísima (una de las festividades más populares de los nicas). A la ida, pasé una hora haciendo fila para por fin pasar por migración. Ahora espero media hora.

No hay luz en Peñas Blancas. El calor derrite. Me meto al cafetín, pido un gallo pinto (o casamiento o arroz con frijoles) y huevos con jamón y un café. Mi bendito café. La vida no es nada sin una buena taza de café. Y es un cafetín de frontera, pero el café es excelente.
Veo a los conductores de autobuses, a los que venden boletos, a los que venden los sellos de salida para los ticos. El trajín, la transa, el submundo, sus códigos. Y yo soy una parte más de este escenario (ya los de los buses me conocen, me saludan).

Falta cosa de una hora para que salga el próximo bus. Me siento en una banca a esperar. Mientras espero, leo una New Yorker que me envió una amiga.
Leo "Early Music", un cuento de Jeffrey Eugenides, el mismo de Middlesex.
No está mal el cuento, pero nada de la altura de su novela.
Soy, por supuesto, la única que lee en varios kilómetros a la redonda. A excepción de los que leen un periódico que creo se llama Sucesos y cuyo titular del día reza: "Hombre degüella por celos a su novia".

El verano por fin ha llegado. No llueve en Costa Rica.
Tengo la ilusa confianza en que llegaremos temprano a Chepe.
Ilusa, ya lo dije. Soy la reina de la ingenuidad. Porque la carretera está llena de agujeros, cráteres, desquebrajamientos, resultado de las lluvias y de la falta de mantenimiento y de la abominable cantidad de tráfico que pasa por esa carretera, furgones incluidos.

En algún páramo deshabitado se suben al bus dos ciegos. Con guitarras.
Ay, amenazan con cantar. Fastidio.
Pero comienzan a cantar. Y a tocar. Y parecen dos ángeles, cantan extraordinariamente bien. Me sorprenden.
Termina la primera canción y un tipo aplaude. Termina la segunda y el mismo tipo se levanta y dice que va a acompañarlos a la tercera canción. El tipo canta y tiene un vozarrón formidable. Yo es que no lo puedo creer. Demasiado virtuosismo en un sólo autobus.
Mientras los ciegos piden sus monedas, el pasajero-cantante invitado se presenta: soy el Charro Sullivan y vengo de amenizar un tope en Bagaces. Y canta Borracho te recuerdo, que si no me equivoco pertenece al repertorio de Vicente Fernández.
Es la segunda vez en la vida que doy monedas a un cantante en un bus, por buenos (siendo la primera a un rapero en un bus en San Salvador, que era excelente).

Por fin llegamos a Chepe. Casi a las cinco. Poco más de 6 horas de viaje, gracias a las pésimas condiciones de la carretera.
Otro trámite cumplido.
Otro road-movie vivido.

Hoy
Pienso en los autobuses. En la gente que estará haciendo la misma ruta de nuevo.
Siempre en la carretera.


lunes, diciembre 05, 2005

Trenes

1.
Los trenes son como pájaros, cada cual con su trino, cada cual con su canto.
Al atardecer regresan apurados a sus nido-estación, con su ruido y sus vapores, la agitación de su prisa levantando polvo y basura sobre los rieles.
Rojas, azules, blancas, plateadas. Las plumas de los trenes son de metal y de colores diferentes.

2.
La misma desolación se repite siempre en los rostros de los que esperan. No sólo en sus rostros, en el cuerpo, en la ropa, en el halo que desprenden.
Sea un tren, a un barco, el paso del tiempo, a alguien. No importa.
Esperar es una pasión en sí misma, una pasión aún no descubierta, no dignificada.
Pienso en estas cosas mientras espero el tren.

3.
Los trenes son como pájaros tragando gusanos en las estaciones.
Y los gusanos somos nosotros.

4.
Los trenes tienen alma, tienen espinas.

5.
Escribe esto alguien que nunca había viajado en tren. Alguien que nunca había visto un tren. Alguien para quien los trenes eran asunto de películas o realidad ajena, inalcanzable.
Alguien en cuyo país los trenes son reliquias del pasado, animales mitológicos difíciles de comprender o imaginar. Un país donde los rieles del tren son ruinas prehistóricas, botín de hurto, mercancía negociable, hierro por libra.
Vengo de un país donde un hierro nace en forma de riel y termina convertido en cacerola, en balcón, en remiendo, en esqueleto de alguna casa.
Vengo de un país donde un hombre escribió un libro llamado Trenes y donde habla del mar.

6.
Ahora vivo en un país donde hay un tren. Donde el tren corre por la ciudad como la sangre por las venas.
Escucho el tren llamarme con su pito melancólico, sonoro, enérgico. Es un grito que llama mi nombre, estoy segura. Y salgo hipnotizada, como zombie, corriendo para verlo pasar a un par de cuadras de mi morada.
Acudo al llamado del tren, al trino del tren, al canto del tren.
Y lo veo pasar. Y sonrío. Y me siento niña.

7.
Yo acaricio a mi tren como a un elefante, como a un camello.
Entro y salgo de su barriga.
El tren no me penetra a mí: yo entro en él.
Sexos invertidos.
Hermafroditas.

8.
Cuando el tren está a pocos minutos de llegar a su destino, entristezco. Quiero no llegar nunca, quiero seguir adentro del tren, viajar eternamente en tren.
Miro las líneas de colores que su velocidad deja flotando en el aire. Cuento las piedritas que se reparten entre los rieles de madera y metal. Descubro las flores que, atrevidas, nacen junto a la vía. Y los pájaros que exploran entre los rieles, buscando alimento, sin miedo de sus grandes hermanos, los pájaros-tren, que se aproximan a gran velocidad, que hacen vibrar el hierro de los rieles, los fundamentos de las casas de los alrededores, que sueltan el trino de sus pitos antes de llegar a la estación.

9.
Cuando voy en tren veo por las ventanas y veo a las personas, nunca leo. Me concentro en la panza del animal, en sus vísceras de asientos y puertas y los pasillos por donde los pasajeros caminan para buscar un buen lugar.
No me coloco los audífonos de mi radio pues quiero sorber todos los sonidos, el rechinar de las ruedas sobre los rieles, un ruido fluido, metálico, permanente, como la caricia de la mano de un hombre sobre la espalda desnuda de una mujer.

10.
Opino que los trenes me aman y yo a ellos.
Por fin para mí, un amor correspondido.

Cuando muera, ruego a Dios que mi viaje al más allá sea en tren.

(Publicado ayer en Áncora, suplemento cultural de La Nación de Costa Rica).

viernes, diciembre 02, 2005

Bagdad ardiendo

Otro blog que debo recomendar es Baghdad Burning, escrito por una mujer educada en Occidente y que se ampara bajo el seudónimo "Riverbend" (es sabido de algunos iraníes e irakíes que, comentando sobre la situación de sus países en un blog, fueron encarcelados. De ahí que no debe extrañar que una mujer irakí se tenga que amparar en el anonimato).
En este blog, Riverbend nos habla del día a día en el Irak ocupado, en el Irak de las bombas y los atentados. Alguien que escribe desde adentro de Irak y que debe proteger su identidad para poder decir lo que debe. Parte de estas entradas ya fueron publicadas en forma de libro y ganó recientemente el tercer lugar en un concurso promovido por la revista Letra Internacional, el premio Ulises, convocado para premiar al mejor libro de relato periodístico.
En la entrada del 25 de noviembre, Riverbend hace una poderosa reflexión sobre los asesinatos en Irak, en cómo se están asesinando a los profesores de las Universidades:
Whoever is behind the assassinations, Iraq is quickly losing its educated people. More and more doctors and professors are moving to leave the country.
(Quienquiera que esté detrás de los asesinatos, Irak está perdiendo rápidamente a su gente educada. Más y más doctores y profesores están dejando el país).
Y hace una también una objetiva reflexión sobre cómo tanta matanza no está haciendo más que alimentar una cadena de odios y venganzas que parece interminable:
I try to imagine what would happen to me, personally, should this occur. How long would it take for the need for revenge to settle in? How long would it take to be recruited by someone who looks for people who have nothing to lose? People who lost it all to one blow. What I think the world doesn’t understand is that people don’t become suicide bombers because -like the world is told- they get seventy or however many virgins in paradise. People become suicide bombers because it is a vengeful end to a life no longer worth living -a life probably violently stripped of its humanity by a local terrorist- or a foreign soldier.
(Trato de imaginar lo que me pasaría a mí, personalmente, si ocurriera esto. ¿Cuánto tiempo tomaría para que la necesidad de la venganza se me instale? ¿Cuánto tiempo tomaría para ser reclutada por alguien que busca a gente que no tiene nada qué perder? Gente que lo ha perdido todo en una sola explosión. Lo que creo que el mundo no comprende es que la gente no se convierte en atacante suicida -como se dice- porque recibirán 70 o quién sabe cuántas vírgenes en el paraíso. La gente se está transformando en atacantes suicidas porque es una manera vengativa de terminar con una vida que no vale la pena vivirse, una vida probablemente arrancada con violencia de su humanidad por algún terrorista local, o por un soldado extranjero).
Desafortunadamente, la situación en Irak está muy, pero muy lejos de normalizarse. ¿Cuántos años (y cuántos muertos más) tendrán que pasar para que sus ciudadanos puedan tener una vida digna y decente, sobre todo después que Mr. Bush anunció que espera la "victoria total" de sus tropas allá?

jueves, diciembre 01, 2005

Se recomiendan lecturas

¿Por qué no me extraña que en la Feria del Libro de Guadalajara, la representación de libros de El Salvador sea minúscula e incompleta? Según una nota publicada hoy por La Prensa Gráfica de El Salvador, que envió un corresponsal a la Feria, lo más destacable entre los libros salvadoreños son libros de cocina típica y algún diccionario de salvadoreñismos, junto con un libro sobre la vida de Tomás Regalado (un libro que de ser el que yo pienso, es una edición de lujo que vale poco más de 100 dólares...). Los escritores salvadoreños no estuvimos presentes ni en libros ni como invitados, pues la Cámara Salvadoreña del Libro, única presencia del país allá, pues... se fueron solitos, como siempre.
Gracias, Cámara Salvadoreña del Libro, por apoyar la literatura nacional.

* * *

Está ya en la web el número 9 de la revista electrónica centroamericana Carátula, dirigida por Sergio Ramírez. Este número presenta cuentos de Eduardo Halfon (Guatemala) y Rodrigo Soto (Costa Rica), poemas de Daysi Zamora (Nicaragua) y también una entrevista que hizo el editor de la revista a Halfon y mi persona cuando coincidimos en España para el encuentro de escritores Valiente mundo nuevo. Dicha entrevista pueden encontrarla en la sección de "Pláticas".

* * *

En la Feria del Libro de Guadalajara se presentó un blog llamado El Boomeran(g), que será realizado por 6 escritores: Santiago Roncagliolo (escritor peruano residente en Barcelona), Héctor Feliciano (Nueva York), Jorge Volpi (México), Marcelo Figueras (Buenos Aires), Jean-Francois Fogel (París) y Félix de Azúa, desde distintas ciudades. Dicho blog está editado por la Oficina del Autor, del Grupo Prisa, de España.
El espacio no sólo da hogar a los posts de los autores mencionados, sino que también presentará otros materiales. En esta etapa inicial, se presenta un avance del próximo libro de Sergio Ramírez, El Reino Animal, una crítica sobre Mi vida de farsante de Peter Carey y un par de videos con Mario Vargas Llosa y Manuel Vicent. También hay un foro abierto para opinar sobre ciertos temas, arrancan con esta pregunta: "Al simular demencia senil y colapsos orgánicos para evitar, inútilmente, la acción de la justicia, ¿ha escrito Augusto Pinochet un nuevo capítulo de la gran novela del dictador latinoamericano?"